El dromos, la carrera del estadio

Según la tradición sobre el origen de los antiguos Juegos Olímpicos, Heracles contó 600 de sus propios pasos —de 32 cm cada uno— y trazó con ellos la distancia de un estadio: 192,27 m. Ahí organizó una carrera entre sus cuatro hermanos, en homenaje al triunfo de Zeus sobre su padre Cronos. De ahí viene la tradición de atribuirle la institución de esta prueba, que más tarde se conocería como carrera de velocidad: el dromos, la carrera del estadio.

Esta prueba fue la única de los Juegos Olímpicos desde su primera edición —el año 776 a. C.— hasta el 728 a. C., cuando se introducen otras modalidades. Los corredores partían de una línea de piedra llamada aphesis, situada al oeste, y recorrían un trayecto en forma de U alargada hasta otra línea de piedra llamada terma.

También existían otras carreras pedestres: el diaulo (dos estadios, 384,5 m) y el dólicos (diez estadios, 1.922,7 m). La primera prueba de la historia la ganó Korebos de Elis.